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Jesús Hoyo Fernández // El Camoruco árbol emblemático del estado Carabobo

Cuando en 1952 la Dirección Forestal del Ministerio de Agricultura y Cría impartió normas a las gobernaciones de los Estados para seleccionar entre los árboles autóctonos aquel que debería ser el árbol emblemático del Estado, tres de ellos compitieron en el certamen por Carabobo: el castaño, el cotoperiz y el camoruco. El jurado seleccionó al camoruco -Sterculia apetala-, pues además de ser un árbol bastante frecuente en la geografía de este Estado su nombre está enraizado a la ciudad de Valencia. Efectivamente, él da su nombre a una avenida, hasta hace poco de las más elegantes y aristocráticas que ha tenido la capital del Estado. Todavía se recuerda a la gran avenida de Camoruco, a Camoruco Nuevo y Camoruco Viejo, zonas residenciales por excelencia, donde los valencianos de mayor poder adquisitivo tenían sus viviendas. Hasta hace poco constituía motivo de orgullo vivir allí.

A lo largo de su avenida existieron hermosos camorucos que con su fresca y compacta sombra daban una nota de bienestar a la zona. Por la tarde -dirá el cronista Alfonso Marín- las familias disfrutan de la tranquilidad del ambiente, sentándose libremente en las aceras para ejercitar así una vieja costumbre tradicional que lamentablemente ya desapareció.

Casi todos los camorucos que dieron nombre y prestigio a la zona han desaparecido. A nivel de la calle Cedeño, en la antigua esquina La Francia, todavía perdura uno desafiando al tiempo, al cemento y a la indiferencia de los valencianos. Valdría la pena protegerlo como monumento natural cargado de historia y de belleza.

En algunas modernas urbanizaciones, como “El Trigal”, se puede apreciar a cada lado de una avenida el árbol emblemático de Carabobo; ello constituye una risueña esperanza ya que, lamentablemente es difícil verlo en el resto de la capital del Estado.

Conversando con el actual cronista de la ciudad Alfonso Marín y con el fallecido botánico, profesor José Saer D’Heguert, sugerían que el camoruco fuese sustituido por el cotoperiz, que es un árbol más frondoso, de mayor longevidad y de frutas comestibles bastante agradables al paladar. Alegaban también que algunos árboles de cotoperiz se habían hecho famosos en la ciudad capital.

Como señalamos al principio, el cotoperiz fue uno de los contendores por el título de árbol emblemático de Carabobo, y tiene sobrados méritos para haber representado a ese Estado con la dignidad y belleza que le caracterizan. Pero en el momento actual del desarrollo vertiginoso y anárquico de la ciudad capital los cotoperiz no han corrido con mejor suerte que los camorucos.

La patria del camoruco es Centroamérica y norte de Sudamérica. Actualmente se encuentra distribuido desde México hasta Brasil y Perú; se ha naturalizado en Jamaica y en Trinidad y se ha sembrado en el sur de Florida, Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, Islas Vírgenes y otros lugares del trópico. En Venezuela crece en forma espontánea en los bosques deciduos de las tierras cálidas del país con suelos preferentemente calizos; también se puede observar en suelos lateríticos profundos y en las mesas de piedemonte de los Estados llaneros, generalmente entre 200 y 600 metros de altura sobre el nivel del mar.

El camoruco es un árbol abundante y popular en la República de Panamá donde es conocido con el nombre vulgar de “Panamá”. Se cree que la abundancia de este árbol o la presencia de algún notable ejemplar en el istmo de ese país dio origen al nombre de República de Panamá. Actualmente lo consideran como el árbol nacional del país.

La taxonomía botánica, que trata de identificar las plantas, clasificó al camoruco como Sterculia apetala (jacq.) Karsten y lo incluyó en la familia de las Esterculiáceas -Sterculiaceae-, cuyo representante más conocido es el cacao -Tkeobroma-, del cual existen varias especies silvestres y de cultivo; el guácimo -Guazuma-; el cacaíto -Herrania- y otros cincuenta géneros con unas 750 especies casi todas de origen tropical y subtropical, entre las cuales se cuenta también la coca -Coca acuminata- de cuyas semillas se preparan bebidas estimulantes.

El género Sterculia comprende unas doscientas especies que en su mayoría corresponden a árboles de Asia tropical. En Venezuela el género está representado por unas siete especies propias de los bosques húmedos y cálidos del país. El nombre científico de Sterculia se deriva del vocablo latino stercus que significa estiércol. Hace referencia a las hojas, flores y frutos de algunas de las especies las cuales tienen un olor muy desagradable. El nombre científico de apetala, establecido por el botánico alemán Gustavo Karsten (1817- 1908), significa sin pétalos. Hace alusión a lo típico de sus flores, que carecen de pétalos y que no poseen más perianto que el cáliz reducido a una copa con cinco lóbulos purpúreo-amarillentos por fuera y marrón-rojo-amarillo por dentro.

El nombre popular más generalizado, a nivel nacional de la Sterculia apetala, es el de camoruco; vocablo indígena. También se le conoce con los nombres de cameruco, cacagüilio, cacaíto, sunsún, yagrumo sunsún y otros menos frecuentes que dan a entender que se trata de un árbol muy difundido en el país.

CARACTERISTICAS BOTANICAS

Árbol autóctono, de 25 a 30 metros de alto, excepcionalmente puede alcanzar o medir hasta cuarenta metros. Su tronco es recto, de 0.80 a 2 metros de diámetro, con contrafuertes prominentes en la parte basal. A menudo se originan bastante arriba del tronco y van aumentando hasta la base. Copa globoso-redondeada, densa, con ramas horizontales. Las ramitas, las hojas e inflorescencias nuevas están densamente cubiertas con pelos estrellados, de color marrón-castaño. Las ramas algo más viejas presentan cicatrices foliares grandes y redondeadas.

Las hojas son grandes, dispuestas en espiral y aglomeradas en el extremo de las ramas, con cinco profundos lóbulos (palmeado-lobuladas), de 15 a 50 centímetros de largo incluyendo el pecíolo; verde-oscuro y casi lampiñas en la cara superior y verde-pálido, con abundantes pelos estrellados, en la cara inferior. Yemas con densas pubescencias-ferrugíneas. Presentan dos estípulas lanceoladas, agudas, pubescentes y caducas. Pecíolo redondeado, de 6 a 20 centímetros de largo, con pelos estrellados.

Las flores se agrupan en inflorescencias paniculares axilares, de 20 a 25 centímetros de largo, unisexuales o flores masculinas y hermafroditas. Flores zigomorfas, amarillentas con manchas marrónas o purpúreas; flores masculinas con el cáliz purpúreo-amarillento por fuera y con bandas rojo-oscuras a marróneas en su parte interna. Pétalos ausentes. Ginóforo de 10 a 13 milímetros de largo. Anteras amarillentas. Ovario con cinco carpelos; flores femeninas parecidas a las masculinas pero con los estambres reducidos a una sola serie; ovario terminado en un estilo grueso, de 3 milímetros de largo, densamente tómentoso.

Los frutos están compuestos de 4 o 5 folículos péndulos, sésiles, recorvados, de color verde-pálido a marrón por fuera, abriéndose por el lado ventral y encogiéndose al aire secándose, de 6 a 12 centímetros de largo por 3 a 6 centímetros de ancho; en el interior se encuentran recubiertos por densos pelos muy finos que se clavan e irritan fácilmente la piel. Adheridos a los bordes se encuentran de 2 a 5 semillas brillantes, duras y de color negro azabache.

La madera es esponjosa ligera blanda, de peso específico de 0..30 a 0.45 (1M3 pesa entre 300 a 400 kilogramos); sólo aprovechada en construcciones eventuales de campo.

Se propaga fácilmente por semilla; durante el período de crecimiento requiere de sombra para su mejor desarrollo. Su óptimo desarrollo lo alcanza en los suelos humíferos de las zonas cálidas. Su sistema radical es profundo y es un árbol de vida larga.

USOS:

El Camoruco se cultiva principalmente como árbol ornamental en parques, plazas y avenidas grandes y, a veces, como árbol de sombra.

En algunas regiones, cercanas a los ríos, los campesinos y aborígenes ahuecan los largos troncos y fabrican bongos y curiaras.

La madera, en pequeña escala, es utilizada localmente para trabajos rurales y para fabricación de cajas de embalaje.

La semilla tostada contiene alta cantidad de grasa y, tostada, se come, ofreciendo un sabor a maní. En algunas partes con la semilla molida preparan un zumo bebible. .

Las flores están señaladas de ser melíferas. Las flores, hojas, corteza se han utilizado en la medicina casera. Máximo Martínez, en su libro “Plantas de la Flora Mexicana” -1959-, afirma que en sus raíces se encontró una materia prima para la obtención de cortisona, sustancia aplicada para combatir la artritis y fiebres reumáticas.

*- Biólogo (UCV), autor de trabajos sobre la materia, entre los cuales se encuentra flora emblemática de Venezuela, publicaciones de Petróleos de Venezuela, Caracas 1985

- [Fuente Original]

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...por Redacción


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