Mientras almorzaba en esta semana, recordaba el correo de un amigo Del Camino y las palabras de una hermana de hace unos meses, y empecé a escribir unas lÃneas a mi amigo las cuales ahora comparto con ustedes caminantes.
En el 2007, con una olla, un poco de arroz, habichuelas, condimentos y otro poco más, surgió el servicio a la necesidad de personas que no encontraban respuesta a su vacÃo estómago. Asà nació el comedor en la Iglesia Comunitaria Cristiana (ICC) de Ciudad Nueva en Santo Domingo. De pronto más personas se acercaron a tocar la puerta y al dÃa de hoy 100 personas como promedio reciben alimentos; personas que viven en las calles entre ancianos, niños, mujeres y hombres. Charleen y luego más hermanos como Luis, Fátima, Teófilo, entre otros, han asumido el reto de que ante la pregunta de un estómago vacÃo, la respuesta es: aquà están nuestras manos y confiaremos en Dios, nuestro proveedor. Estas personas están recibiendo alimento y qué alivio es saber que su necesidad es satisfecha y saber que su pregunta sà es respondida.
Las vivencias de encontrar vida en la Palabra y obrar esta vida me hicieron recordar lo que hace unos meses nuestra hermana Dee Yaccino compartió en un tiempo especial entre hermanos, algo que me dejó muy marcada: «la palabra pobre, influye en las mentes de los pobres y de todos los demás, el hecho de que ellos sólo están para recibir y no para dar, que su pobreza es integral y no solamente una desigualdad de acceso a recursos». Tiempo después tuve la bendición de compartir y aprender con otro hermano: Claudio Oliver, nuestro hermano de la Iglesia del Camino en Brasil, acerca de sueños, de cómo la basura no es más que una fuente escondida bajo una apariencia maltratada y gastada y que la posibilidad de encontrar utilidad en ella espera por nosotros.
Regresé a pensar en los amigos de la calle y con el tiempo comenzó a crecer en mÃ, y seguro en más hermanos, una preocupación: el peligro de que en sus mentes y sus actitudes estas personas regresen al modelo de una actitud proteccionista y paternalista de las manos de quienes le sirven el pan, y sin quererlo, los amigos de la calle vuelvan a caer en la mentira de verse a sà mismos como aquellos que sólo reciben. Seguà caminando y me detuve a observar un poco más atrás, cuando en 1996 comencé a preguntarme sobre el reciclaje como una alternativa para nuestro ambiente de vida. Hay industrias en República Dominicana que están implementado esta alternativa, pero también recordé que los pioneros de la industria del reciclaje eran nada más y nada menos que unos caballeros llamados los ‘botelleros’, quienes recogen las botellas y luego las venden. Ellos crearon el primer sistema de reciclaje, justamente ellos, la gente de la calle. Los pobres hace mucho tiempo nos dieron una enseñanza.
Entonces se unieron los hilos. Los hermanos Del Camino y sus palabras de sabidurÃa, los amigos de la calle y sus vivencias de lección para la vida, experiencias vividas y carga en el corazón… A través de estos elementos pude ver la imagen construida de este rompecabezas: existe la necesidad de crear espacios productivos de las personas que viven en la calle, y también existe la necesidad de buscar salida al problema de la basura que tanto nos afecta en el paÃs. Recordé que hace mucho tiempo estas personas en vez de recibir, nos regalaron la oportunidad de aprender que «hay vida en la basura». Se hizo posible soñar. Sà es posible integrar a la gente de la calle con iniciativas de reciclaje; sà es posible lograr crear fuente de ingresos, pero no sólo una actividad limitada a la «vida económica» a pequeña escala, sino el impacto en sus vidas como un ejercicio en el que los marginados y olvidados —y tratados como basura humana tantas veces— desarrollen una práctica comunitaria de sanidad ambiental y una cultura de vida a partir de la ‘basura’.
Entonces otro hilo más se agregó: recordé un grupo de estudio donde nuestro hermano Robert Guerrero nos inspiró y desafió. Un grupo de hermanos compartimos la riqueza del mensaje de Dios en el libro de Josué y 1ro. y 2do. de Samuel, que nos mostraron que Dios es experto en el reciclaje en nuestras vidas, crea maravillas a partir de nuestra ‘basura’, de nuestros errores, de aquello que sólo pensamos da pérdidas y que está muerto. Él es experto en hacer una obra maravillosa y de bien a partir de los errores de nuestro pecado, como fue el nacimiento de Salomón, hijo de Besaba, fruto del pecado de homicidio y abuso del poder, entre tantos ejemplos que podemos encontrar.
Más tarde medité sobre el hecho de cómo la Palabra de Dios tiene repercusión tanto en el plano de la condición espiritual como de la condición material, es como si la Palabra de Dios cuando se manifiesta tiene dos lÃneas, dos vÃas, dos caras. Un ejercicio de descubrir la vida que está oculta en lo desechado —personas de la calle, desechos sólidos— nos lleva a recordar que Dios es experto en reciclaje de toda condición de la vida humana. Recordé cómo nuestra cultura ha caÃdo —y nosotros con ella— en el error de olvidar de que la vida material e inmaterial forman la unidad. La Palabra toca, sana, impacta lo que pensábamos eran dos cosas cuando es sólo una, integral, una… Y es por eso que al leer las Escrituras, podemos ver cómo Dios crea vida a partir de la basura de nuestro pecado y errores. Comencé a soñar que la gente de la calle sea tocada por la bendición de reciclaje divino de dos colores pero una sola cosa, y que aquello que consideramos basura o que no es útil, en todas sus formas, puede ser algo maravilloso en manos del Creador esperando ser descubierta por nosotros…
Estas lÃneas no han sido escritas por una sola mano, sino por las vivencias, koinonÃa entre hermanos, vida en la Palabra y la inspiración de ella en conversaciones entre hermanos y amigos. Caminar junto a otros en la vida nos regala pequeñas piezas de rompecabezas para edificarnos, amarnos, desafiarnos y aprender a soñar. Necesitamos caminar juntos; es de esta manera que nos esperan desafÃos y detalles que nos sorprenderán y nos llevarán a descubrir tesoros escondidos en el camino.
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Eladia Gesto es postulante de tesis del Departamento de AntropologÃa de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Pertenece a la Iglesia Comunitaria Cristiana (ICC), que es miembro de la Red del Camino (RDC RD). En la RDC RD sirve en el área de comunicaciones.
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