Ésta es de esas noticias que a uno le hacen pensar
hasta qué punto somos como los animales, y también
cuánto tienen ellos nuestro. Los lÃmites entre lo humano y lo animal se estrechan de forma realmente sana y excitante cuando conocemos que unos cientÃficos concluyen que los macacos hembra (
Macaca mulatta) hacen carantoñas a sus bebés y se relacionan con ellos durante el primer mes de vida como lo hacen los humanos, según un estudio de la
Universidad de Parma en Italia que se publica en la revista
Current Biology.
Asà es, se ha comenzado a averiguar la riqueza del mundo interior que podrÃan tener los monos bebés, un hallazgo que sugiere que el intenso vÃnculo entre las madres humanas con éstos, y que demuestran con carantoñas, cruces de mirada mutuos, exageración de gestos, modificación del tono de voz, besos, abrazos, miradas sostenidas, y comunicaciones similares podrÃan tener raÃces muy profundas, sostiene este estudio realizado en macacos de la especie Rhesus.
Según explica Pier Francesco Ferrari, responsable del estudio, estas interacciones comunicativas ( mira este video) no son capacidades exclusivamente humanas, ni siquiera sólo compartidas con los chimpancés, como se creÃa hasta ahora:
Algo realmente curioso fue cuando descubrimos que las madres tocaban la cara del bebé con la boca, como si estuvieran tratando de eliminar algo. Pues bien, este gesto se parecÃa mucho a el beso que tenemos en nuestra propia especie y pensamos que posiblemente la evolución del beso podrÃa tener su origen en este tipo de interacción.
Durante años, todas estas capacidades se han creÃdo únicamente humanas aunque quizás compartidas hasta cierto punto con los chimpancés. El desarrollo de los macacos es mucho más rápido que el de los humanos. Las habilidades motoras de los macacos a las dos semanas de edad podrÃan compararse con las de un bebé humano de entre ocho y doce meses. Por ello, la independencia de sus madres se produce muy pronto, lo que sucede después del primer y segundo mes de vida es que los bebés se vuelven más interesados por sus congéneres de la misma edad.
Los descubrimientos amplÃan la información sobre los orÃgenes de esta conducta entre madre e hijo. Nuestros resultados demuestran que los humanos no son los únicos en mostrar esta comunicación emocional entre madre e hijo. En vez de ello, podemos seguir las bases evolutivas de estas conductas, que se consideran cruciales para el establecimiento de intercambios sociales con los otros en los macacos. (Traducción libre)
Durante la investigación, se observaron 14 parejas de madre e hijo durante los dos primeros meses de vida de las crÃas. Descubrieron que, antes que a otros monos, las madres macaco miraban a sus crÃas de forma activa, buscando su mirada y sujetando su cabeza delicadamente para captar su atención, y también solÃan besarlos, un gesto imitado por las crÃas. Según concluye Ferrari, este comportamiento de las madres es un signo distintivo de los macacos y de los humanos, que significa la existencia de una rica comunicación interpersonal y de una capacidad para percibir las intenciones y las emociones ajenas. No en vano, compartimos casi el 100% del genoma con el macaco rhesus. ¡Ahà es nada!
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Dave-F
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